Pese a las rabietas del hasta hace poco presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, el 20 de enero se posesionó como nuevo mandatario Joe Biden, quien sin haber apenas calentado su asiento en la Oficina Oval, ya había firmado varios decretos que nos dan pistas de cómo será su gobierno frente a Latinoamérica y el resto del mundo.

Durante su primer día de mandato, Biden firmó una orden ejecutiva para retornar al Acuerdo de Paris, con lo que se pretende devolver a Washington su liderazgo en la lucha contra el cambio climático, luego de que Estados Unidos se había retirado de dicho acuerdo en noviembre del año pasado, un día después de las elecciones.

En otro de sus primeros actos, Biden frenó el proceso que Trump había iniciado oficialmente en julio del año pasado para sacar a Washington de la OMS, organismo al que también había retirado su apoyo económico. Adicional a esto firmó otro decreto que vuelve obligatorio el uso de mascarillas en edificios federales, como una medida preventiva contra el coronavirus.

Siguiendo esta misma tendencia,  la Casa Blanca presentó su nueva página web, en la que se da la opción de informar en español después de que este desapareciera del sitio durante el mandato de Donald Trump. La Administración anterior, la de Barack Obama entre 2009 y 2017, también tuvo su versión en español de la web de la residencia presidencial.

En materia migratoria, el nuevo presidente anuló el decreto que prohibía la entrada al país de ciudadanos de países mayoritariamente musulmanes, y suspendió la construcción del muro en la frontera con México.

Y además, tal y como lo había prometido durante su campaña, en su primer día presentó un amplio proyecto de ley de inmigración que busca otorgar ciudadanía a cerca de 11 millones de indocumentados en el país.

Si se aprueba el proyecto en el Congreso, se tratará de la medida más importante para darle status legal a migrantes indocumentados desde 1986, durante el gobierno de Ronald Reagan, en el que se vieron beneficiados casi tres millones de personas.

La medida tiene como objetivo abarcar a todos aquellos que viven en el país de forma ilegal a partir de enero del 2021, y propone un camino de ocho años hacía la ciudadanía, conformado por 5  hacía un status legal temporal o tarjeta verde, y tres más hacía la naturalización, con prioridad  para quienes trabajen en el sector agrícola o estén estudiando.

Durante su campaña presidencial,  Biden aseguró que los latinos representan casi el 20% de la población en los Estados Unidos, y cuan inviable sería desconocer su importancia en el progreso de la nación. Este pensamiento se ha visto enfatizado con la firma de los muchos decretos en materia migratoria que buscan reconocer el valor para Estados Unidos de Latinoamérica y el resto del mundo, enviando un mensaje de unidad.

Pese a que durante el gobierno de Trump (salvo durante los confinamientos como consecuencia del coronavirus), estadísticamente no hubo una drástica disminución en el número de aprobaciones frente al periodo anterior de Obama, por ser Trump quien era, existía una idea generalizada de que las negaciones eran muchas e injustificadas. Sin embargo, con Biden a la cabeza, es claro que no existirá el mismo grado de prevención frente a las solicitudes, pues su posesión ha sido acogida con gran optimismo por buena parte de Latinoamérica. 

Todo esto nos permite prever que en los próximos meses podrá haber una flexibilización en los criterios de aprobación de visas, y serán estos cuatro años un buen tiempo para cumplir el sueño de solicitar tu visa y conocer Estados Unidos. 

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Categorías: Tips de Viaje

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